Proyecto 14x8000

El Proyecto 14 x 8.000

Proyecto 14x8000

Proyecto 14x8000

El Proyecto 14 x 8.000

Cat 14x8.000

Cat 14x8.000

K2, Nanga Parbat, Gasher-brum I, Gasherbrum II, Lhotse, Everest, Makalu y Cho Oyu. Estos son los próximos ocho retos de Ferran de su proyecto Cat14x8.000, ocho montañas más allá de los ocho mil metros de altitud, allí donde el aire ya casi es un sueño que a su falta embriaga la mente de los hom-bres. Ferran sabe muy bien lo que significa este desafío, ha escalado seis ochomiles princi-pales (Shisha Pangma, Anna-purna, Broad Peak, Dhaulagi-ri, Manaslu y Kangchenjunga) y un ochomil secundario, el  Shisha Pangma Central. Y  ha intentado escalar sin cum-bre el K2, el Everest cinco ve- ces y el Cho Oyu recientemente como primer escalón de su pro-yecto de los 14 ochomiles.

Para Ferran, después de acom-pañar a tantos alpinistas en la consecución de sus sueños, de filmar a otros tantos comple-tando sus catorce ochomiles, su proyecto personal es ahora un sueño de libertad.
Tanto por las montañas que quedan por escalar, como por ser dueño de su trabajo como cámara, como guionista y escritor de sus aventuras. Ferran siempre habla de esa libertad conquistada en las cimas de las montañas más altas del mundo, allí donde la vida de los hombres se hace pequeña ante tanta inmensidad, allí donde el esfuerzo, la constancia, la perseverancia, la solidaridad, el amor y los sueños eclosionan en una leve inspiración que estalla en el cerebro en forma de plenitud y felicidad.
Compartir la belleza de la naturaleza, casi fundirse en ella, es para Ferran Latorre lo más cercano a la libertad absoluta, es algo sin lo cual ya no podría vivir, ha sido su escuela vital, la que le ha ayudado  a tomar perspectiva ante las adversidades, a relativizar, a vivir con cierta austeridad material, a ser feliz con cosas simples, a entender que el reducto de la felicidad depende bastante de uno mismo. Y la montaña ha satisfecho su personalidad inquieta y extremadamente curiosa, ese instinto de descubrir que muchos exploradores han compartido a lo largo de los siglos, y que los ha llevado a perseguir tierras inhóspitas, duras y a la vez irresistiblemente atractivas.
Pero además, el Cat14x8.000 permite a Ferran disfrutar al máximo de su otra gran pasión, la de comunicar lo vi-vido, esos increíbles paisajes que le rodean en sus expediciones, la gente que lo acoge y la que lo acompaña en cada una de ellas.

Siempre hay una nueva oportunidad

En el 2009 Ferran logró alcanzar la cima del Kangchenjunga a la cabeza de su grupo de com-pañeros de la expedición de Edurne Pasaban. El relato de Ferran sobre el ataque a la cumbre y la dureza que supuso para él y para el grupo muestran vivamente el esfuerzo psíquico y men-tal que implica cualquier expedición. El inicio al ataque a la cima empezó en plena y negra noche.
«Las horas de marcha en la nocturnidad son las peores. El frío es intenso y los minutos pasan lentos como en una sesión de tortura y uno tiene la sensación de que  no avanza? y pronto llegan las dudas.»

Ferran reconoce que en cualquier ataque a la cumbre aparece varias veces la tentación de dar-se la vuelta y abandonar, lo asimila al canto de las sirenas de Ulises.
«Los cantos nos llegaron cuando faltaba una media hora para que se hiciera de día? El frío y los primeros síntomas de cansancio se hacían notar. Insistí en que teníamos que esperar a que se hiciera de día, ya que la luz ofrece otro panorama. Afortunadamente seguimos, pero yo decidí avanzarme un poco al grupo para tirar psicológicamente de él.»

El factor psicológico siempre es de-terminante, si físicamente se está bien preparado. ¿Pero cómo debe uno prepararse para ser psicológica-mente fuerte? Ferran considera que más que entrenarse, es algo que lleva cada uno dentro de sí mismo y que tiene que ver con la motivación, con la ilusión por lo que uno hace, con el compromiso con lo que uno ha decidi-do hacer, esto es, cierta profesionali-dad, y con la capacidad de aguantar el sufrimiento. En las expediciones largas, asegura Ferran, es impres-cindible que confluyan todos estos as-pectos porque siempre hay momentos que abandonarías, que puedes perder rápidamente el sentido por el cual es-tás allí. Tener motivaciones es muy importante y a veces motivaciones externas, tu familia, tus seguidores, tus sponsors? toda la gente que ha apostado por ti y te ha ayudado a per-seguir tus sueños. Y el equipo, si está cohesionado y funciona como tal, es también un factor clave. Ferran re-conoce que algunas expediciones han fracasado porque nunca se consiguió que el equipo trabajara realmente unido, y prevalecieron algo más las ambiciones personales e individuales por encima de las del grupo. Cuando un equipo funciona bien, la colabora-ción y ayuda entre los miembros per-mite el éxito, si los factores externos o los imprevistos no lo impiden.
Siempre hay una nueva oportunidad
Cuando la cumbre se resiste

Cuando la cumbre se resiste

El K2, el Everest y el Kangchenjunga son tres de los picos que  más cruelmente se le han resistido a Ferran, de los que ha tenido  que saborear el gusto amargo del fracaso, después de muchos  días de sacrificios, sufrimientos y penalidades.
«Creo que no llegar a la cumbre del K2 fue una de las bofetadas más duras de encajar. Era el año 2004 y a pesar de tener las circunstancias muy favorables y encontrarme bien, un incidente desafortunado acabó con mis ilusiones. Ya estaba en el Campo IV, por la noche tenía que salir parar atacar la cumbre, pero me comunicaron que Juan Oiarzabal se había perdido. No me lo podía creer, estaba tan cerca de mi sueño?, pero sacrifiqué la noche que tenía que hacer cumbre para ir a rescatarlo, y además estaba a 8000 metros, casi llegando a la cima. Claro que fue por una buena causa, pero no obstante fue muy duro de aceptar. El esfuerzo para llegar hasta allí había sido enorme. Es un viaje muy largo y duro y pesa en lo psicológico y en lo físico no conseguir el éxito cuando lo tienes tan cerca. Pero la vida es así y siempre digo que la montaña es una prueba de obstáculos, nada es fácil y el factor imprevisto tiene un papel preeminente.»

La siguiente gran decepción llegó en el 2007 con el Kangchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo y con uno de los ataques a la cumbre más largos y difíciles. Ferran ya llevaba cinco o seis años sin hacer cumbre.

Tal vez una de las cosas que a Ferran le gustaría cambiar es su actitud más bien conservadora ante una decisión como la que se encontró en el Kangchenjunga, aunque reconoce que allá arriba es muy difícil saber si estás tomando la decisión adecuada cuando tu físico y tu mente están al límite de sus energías. Y porque también le gusta disfrutar de lo que hace mínimamente y no concibe llegar a una cumbre cien por cien exhausto, casi inconsciente, como ha ocurrido en algunos casos, y lo que esto supone a posteriori, ya que los descensos siempre son muy peligrosos, por la dificultad de las montañas y por el cansancio acumulado de los alpinistas.

Gasherbrum IV. Duro, duro, muy duro

El portal web de referencia del alpinismo mun-dial (www.summitpost.org) describe así al Ga-sherbrum IV: «Si hay una montaña más dura de escalar que el K2, esa es el Gasherbrum IV. El pico está a 7925 m y es una escalada extre-madamente técnica, las paredes verticales son implacables y repletas de todo tipo de peligros».Ferran logró hacer cumbre en la punta norte del Gasherbrum IV a través de la vía Autraliano-Americana (era el tercer ascenso por esta ruta) junto a sus amigos Alberto Iñurrategi, José Carlos Tamayo, Juan Vallejo y Miguel Zabalza. Pero el ascenso fue extremadamente duro.

Ferran explica que ese instante que te hace se-guir o abandonar es la cara o la cruz de una mis-ma moneda. «Este es un deporte muy cruel, la línea entre el éxito y el fracaso siempre es muy, muy fina.» En aquella ocasión la decisión de con-tinuar les llevó hasta la cima con éxito, aunque a veces puede ser una decisión fatal y costarte la vida. Porque todo alpinista sabe que hay un momento en que no hay vuelta atrás y que todo, la propia vida también, está puesta en juego.En el descenso, también muy difícil, con cons-tantes rappels, una piedra se desprendió y gol-peó fuertemente a Ferran en la pierna y le hizo una profunda herida en el codo. Aun así pudo llegar hasta el Campo Base, donde finalmente tuvo que ser evacuado en helicóptero por pri-mera vez.
Gasherbrum IV. Duro, duro, muy duro
EL SUEÑO VERTICAL

EL SUEÑO VERTICAL

Enamorado de la montaña

Ferran Latorre (Barcelona, 1970),  uno de los grandes alpinistas in-ternacionales del momento, persi-gue un sueño: ser el primer cata-lán en conquistar los 14 ochomi-les. Un objetivo que se ha conver-tido en un icono de la aventura y el alpinismo y que ahora Ferran, con su proyecto Cat14x8.000, acaba de  poner en marcha con la ayuda de gaes Centros Auditivos, entre otros sponsors.Este himalayista de cuarenta y poquísimos años quedó seducido por la montaña cuando era un niño y desde entonces ha dedica-do su vida a escalar y a ascender montañas. Todo empezó a través de las excursiones de la escuela y con su padre.

En aquellos años ochenta la es-calada deportiva estaba en ple-na ebullición. Ferran se apuntó rápidamente a ese nuevo reto deportivo y muy pronto empezó a despuntar. Se formó intensa-mente como escalador de roca (base del alpinismo moderno) en  el cade (Centre Acadèmic d?Es-calada del cec) y a los dieci-nueve años hizo su primero 8a, todo un hito para la época.
Pero su fascinación por la alta montaña le llevó a compaginar la escalada deportiva con el alpinismo. Y en el Mont Blanc encontró el aliado perfecto para aprender y aprender.

Diecisiete años después, Ferran volvió al Shisha Pangma para llegar hasta la cima principal (8012 m) por segunda vez, y una noche de insomnio desde el Campo Base, en el mismo lugar que lo acogió en 1992, recorda-ría con nostalgia aquella prime-ra gran experiencia:
«Llegamos a este mismo lugar que nos acogió con los brazos abiertos y las manos vacías? y delante de nosotros descubrimos un mundo a total disposición de los sueños de aprendiz de conquistador, a medio camino entre la osadía insolente y el miedo de haber apostado demasiado fuerte?, pero la convivencia de aquellos días es lo más cercano al ideal de civilización que he vivido nunca.»

En 1995 recibe de la Federación Española (fedme) el Piolet de Oro por la mejor ac-tividad alpinística del año reconociendo la dificultad de una se-rie de escaladas com-partidas con Patrick Gabarrou en las que abrieron varias vías en el Mont Blanc y en los Alpes franceses e italia-nos. Recibiría otra vez el Piolet de Oro en el 2008 por la ascen-sión a la cumbre norte del Gas-herbrum IV.

Durante todos estos años, Fe-rran tiene la oportunidad de am- pliar su currículo deportivo sin cesar y descubrir tierras leja-nas y parajes inhóspitos y fasci-nantes como la Antártida; abrir nuevas rutas en Groenlandia o rehacer la ruta de Shackleton en las Islas Georgias del Sur, expedición que Ferran culminó escalando la cumbre más alta de la isla, el Mt. Paget.

En 1999 Ferran realiza con Al Filo de lo Imposible su prime-ra expedición al Annapurna (8091 m). Esta montaña tiene la fama de ser una de las más peligrosas de los 14 ochomiles, y la que cuenta con menos nú-mero de ascensiones. Para Ferran Latorre, el Annapurna era su segundo ochomil, y lo subió junto al gran alpinista Juanito Oiarzabal, que, a su vez, aca-baba los 14 ochomiles clasifi-cándose como el sexto alpinista del mundo y el primer español que conseguía esta meta.
Otra de las experiencias clave en la trayectoria profesional de Ferran fue el ascenso al Ga-sherbrum IV en el 2008.